El día de ayer se votaron múltiples cuestiones en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, siendo de suma relevancia las cuestiones sobre el rechazo al decreto 534/2025, que vetaba el otorgamiento de un bono hacia las pensiones de los jubilados con haberes mínimos, y también la ley de emergencia en discapacidad. En cuanto al último asunto la votación resultó positiva, significando un rechazo al veto presidencial, siendo esto perjudicial para el oficialismo, pues atenta contra lo que creen es el fundamento de sus réditos políticos: el equilibrio fiscal.
Cómo se ha hecho costumbre, en sesiones importantes ciertos diputados provenientes del oficialismo suelen dar de que hablar. No podemos olvidar la riña de Zago (Aliado devenido en opositor) y Almirón, mientras las diputadas por el mismo partido, Lemoine, Pagano y Bonacci se insultaban como adolescentes en el recinto, en una sesión donde se discutían temas de suma sensibilidad como el caso Libra y la emergencia en Bahía Blanca.
Tampoco podemos olvidar una serie de episodios semejantes en múltiples ámbitos de lo estatal: el escándalo con la Ley Bases, protagonizado por Piparo y Macyszyn; Marra y los diputados provinciales en la Legislatura porteña, lo mismo para la legislatura bonaerense, haciéndole el juego a sus respectivos oficialismos yendo en contra del discurso del gobierno; senadores con familiares en el Poder Legislativo como si de una pyme se tratase; Kikuchi… y esperemos que deje de contar.
En esta oportunidad la importancia de lo tratado en el recinto de la Cámara de Diputados reside en el rechazo al veto presidencial descripto más arriba. Ciertas variables se repiten. La Libertad Avanza paga el precio de su armado político y sus alianzas. Así no solo volvió a ver cómo parte de los suyos, ya desde hace tiempo alejados, le votan en contra (Pagano y Arrieta, entre otros), sino que esta vez se le vuelve a sumar el disgusto de ver a sus aliados votar en contra de ellos. Ritondo, jefe del bloque del PRO, llamó a una reunión de emergencia entre medio de la sesión, debido a que cinco diputados habrían votado en conjunto con la oposición.
Bajo la lógica electoral en la que se encuentra el gobierno, es recalcable su tarea en materia económica, pues no pretende dar dádivas con el dinero ajeno, como suele ser común en el mundo, para obtener réditos en las urnas. Sin embargo, la estrategia electoral que adopta parece traerle problemas en la gobernabilidad, como estuvimos viendo este tiempo.
Es verdad que el principal problema proviene del número de diputados que posee el oficialismo, pero tampoco ayuda a un gobierno tan preocupado en la confianza de los mercados que los propios y cercanos realicen jugarretas al estilo de “la casta” con el fin de un rédito político individual, que parecen no encontrarlo en el partido que encarna el nuevo movimiento hegemónico en la Argentina.
La estrategia electoral del gobierno es en mi parecer bastante efectiva, y creo que las pasadas elecciones de mayo en CABA lo demuestran. Funcionarios de renombre en el gobierno, el uso de la imagen presidencial para catapultar a los menos conocidos, resaltar los logros a nivel nacional y el acentuamiento en la efectiva polarización realizada por ellos mismos son de gran utilidad a la hora de conseguir votos.
Pero gobernar es un arte diferente, y requiere de cuadros capaces de comprender las competencias y límites de sus acciones. Los futuros legisladores en todos los niveles deben de ser capaces de conocer el ideario liberal para aplicar “policies” de tal carácter, y quien no lo conozca por lo menos debe de mostrar un genuino interés en nutrirse de tal pensamiento.
Las preguntas que me surgen a raíz de esto son: ¿LLA debe de confiar el importante armado de las listas de Buenos Aires a personas como Ritondo, que ni siquiera pueden controlar su propio bloque? ¿Es necesario darle el armado de las listas a Pareja, quien parece estar poniendo viejos conocidos más que alineados con la libertad? ¿No son los jóvenes libertarios una mejor apuesta para lograr los objetivos del gobierno? ¿Por qué la vieja política se adueña de los nuevos tiempos?


