Javier Milei, el presidente de Argentina y líder del movimiento libertario, ha construido su discurso político sobre una crítica feroz a tres plagas que, según él, corroen la sociedad: la intolerancia, la mentira y la censura. Desde sus días como economista mediático hasta su llegada a la Casa Rosada, Milei no ha escatimado en palabras para denunciar estas prácticas, señalando con especial vehemencia a la prensa y a sectores de izquierda como los principales responsables. Sin embargo, un fenómeno preocupante empieza a emerger entre algunos de sus seguidores más fanáticos: en su afán por defenderlo, están replicando las mismas tácticas que él ha condenado, atacando y censurando incluso a quienes apoyan su visión al 100%, pero que señalan con razón los errores de su gestión. Esta contradicción no solo traiciona los principios que Milei dice encarnar, sino que pone en riesgo el proyecto libertario y abre la puerta al regreso del kirchnerismo, precisamente lo que se busca evitar.
Milei contra la mentira: la prensa como “la peor cloaca de la humanidad”
Milei ha sido implacable con los medios de comunicación. En una entrevista con Lex Fridman en noviembre de 2024, afirmó que los periodistas argentinos son “delincuentes con micrófono” y “ensobrados corruptos”, acusándolos de mentir y calumniar para proteger sus privilegios. “Hablan pestes, quieren mentir, calumniar, ensuciar, decir cualquier aberración y pretenden que yo ni siquiera les conteste”, dijo, celebrando las redes sociales como un espacio donde se les acabó “el monopolio de la palabra”. En abril de 2024, en una publicación en X, fue aún más lejos: “La prensa está llena de mentirosos, extorsionadores y corruptos que se han prostituido al calor de los sobres y la pauta oficial”. Incluso en septiembre de 2024, al restringir el acceso a la información pública mediante un decreto, justificó su decisión diciendo que los periodistas forman parte de “la casta” y que su objetivo es extorsionar al gobierno con información tergiversada.
Su desprecio por la prensa no es nuevo. En agosto de 2023, como candidato, ya había calificado a los medios como “la peor cloaca de la humanidad” en un tuit, acusándolos de “difundir porquerías sin pruebas” para evitar discutir propuestas. Para Milei, la prensa no informa, sino que miente sistemáticamente, una postura que reiteró en su libro El camino del libertario y en innumerables apariciones públicas.
Milei contra la intolerancia y la censura: los “zurdos” como enemigos de la libertad
La intolerancia y la censura, según Milei, tienen un culpable principal: la izquierda, a la que suele referirse como “los zurdos”. En marzo de 2023, al presentar su “plan motosierra”, afirmó que “los zurdos de mierda” son incapaces de tolerar ideas distintas y buscan imponer su visión a través de la censura. “Odio a los zurdos porque no soportan que alguien piense diferente”, dijo en un acto de campaña, una frase que se convirtió en un lema para sus seguidores. En noviembre de 2023, tras ganar las elecciones, insistió en X: “La izquierda censura porque no puede debatir; su intolerancia es su debilidad”.
En mayo de 2024, al presentar su libro en España, Milei volvió a cargar contra el kirchnerismo, un sector que identifica como el epítome de estas prácticas: “El kirchnerismo mandó patoteros a controlar precios; eso es censura y violencia contra la libertad”. Para él, la izquierda no solo censura voces, sino que también reprime la libertad económica y de pensamiento, algo que ha prometido erradicar con su modelo libertario.
La paradoja: los fanáticos de Milei replican lo que él condena
Pese a este discurso contundente, una facción radical de sus seguidores está cayendo en las mismas trampas que Milei ha denunciado. En las redes sociales, donde el presidente tiene su principal bastión, se observa un creciente hostigamiento hacia quienes, aun apoyando plenamente su visión libertaria, critican errores de su gestión. Por ejemplo, cuando en octubre de 2024 el troll libertario Javier Mileikovsky cerró su cuenta en X tras un desencuentro personal, sus propios seguidores lo acusaron de “traidor” y lo atacaron sin miramientos, mostrando una intolerancia que Milei atribuye a “los zurdos”.
Más grave aún es el caso de quienes señalan desaciertos concretos del gobierno, como la devaluación abrupta del peso en diciembre de 2023, que disparó la pobreza al 57%, o las remociones constantes de funcionarios, que generan inestabilidad. Estos críticos, muchos de ellos libertarios convencidos, no buscan derribar a Milei, sino fortalecerlo corrigiendo el rumbo. Sin embargo, son silenciados con insultos, acusaciones de “kirchneristas encubiertos” o campañas de desprestigio que recuerdan las tácticas de la izquierda que Milei aborrece. En palabras de un usuario de X en diciembre de 2024: “Apoyé a Milei al 100%, pero señalar que el ajuste está golpeando a los más vulnerables me valió que me llamen ‘zurdito’ y me bloqueen sus militantes. ¿Dónde quedó la libertad de disentir?”.
El riesgo: traicionar los principios y abrirle la puerta al kirchnerismo
Milei ha dicho en repetidas ocasiones que su lucha es por la libertad total, incluyendo la de expresión y pensamiento. En noviembre de 2024, en su mensaje tras la entrevista con Fridman, escribió: “Acepten que el mundo cambió para bien y a ustedes se les acabó el privilegio de la casta”. Pero si sus seguidores censuran y atacan a quienes, con buena fe, buscan mejorar su gobierno, están traicionando ese principio fundamental. Este fanatismo no solo aliena a aliados valiosos, sino que debilita la cohesión del proyecto libertario y da munición a sus enemigos. Como señaló el politólogo Javier Corrales en enero de 2024 a BBC Mundo, “las diatribas de Milei y sus seguidores pueden fomentar la violencia política”, un eco de las prácticas autoritarias que él mismo critica.
Si el objetivo es que el kirchnerismo no vuelva nunca más, como Milei y sus simpatizantes desean, el camino no es el silencio forzado ni la intolerancia interna. Es hora de que el presidente y su base recuerden que la libertad que defienden incluye el derecho a señalar errores sin ser tildado de traidor. De lo contrario, el libertarismo de Milei corre el riesgo de convertirse en una caricatura de aquello que juró destruir: una maquinaria intolerante, mentirosa y censora que, lejos de salvar a Argentina, la devuelva al pasado que tanto repudia.
Desde Libertarian Times jamás aceptaremos la censura ni ser censurados, ni censuraremos a nadie que, de buena fe y con honestidad intelectual, exprese críticas válidas y constructivas.