Evelyn Matthei, candidata presidencial de Chile Vamos para las elecciones de 2025, se presenta como la abanderada de la derecha chilena. Sin embargo, su campaña está plagada de inconsistencias, un legado autoritario controvertido y una desconexión evidente con las necesidades reales del pueblo. Frente a ella, Johannes Kaiser, candidato del Partido Republicano, emerge como la única opción auténtica y coherente para quienes buscan una derecha firme, moderna y verdaderamente comprometida con Chile. Este artículo desmonta la fachada de Matthei y exalta por qué Kaiser es la alternativa que la derecha necesita.
El Legado Oscuro de Matthei: Un Lastre Innegable
Evelyn Matthei no puede escapar de su pasado. Como hija del general Fernando Matthei, miembro de la junta militar de Pinochet, y con declaraciones iniciales de apoyo al dictador, su figura está irrevocablemente ligada a un régimen que dejó heridas profundas en Chile. Este legado no es solo un detalle histórico: es un recordatorio constante de su alineamiento con una derecha elitista y autoritaria que muchos chilenos rechazan. A esto se suma su implicación en el escándalo “Piñeragate” de los años 90, un caso de irregularidades políticas que pone en duda su integridad desde el inicio de su carrera. ¿Es esta la líder que la derecha quiere ofrecer en un país que clama por renovación?
Una Campaña Vacía y Populista
La campaña de Matthei se basa en dos pilares: combatir el crimen y la inmigración ilegal. A primera vista, suena atractiva para los votantes preocupados por la seguridad. Sin embargo, al rascar la superficie, sus propuestas revelan una falta de profundidad alarmante. Promete monitorear fronteras con satélites y helicópteros, expulsar inmigrantes ilegales y construir nuevas cárceles, pero estas ideas, aunque rimbombantes, carecen de un plan concreto para abordar las raíces del problema. Su estilo confrontacional en redes sociales, como en su X post del 3 de abril de 2025 (“Fuerte y claro: en Chile no puede haber privilegios para inmigrantes ilegales”), no es más que populismo barato, diseñado para ganar aplausos fáciles sin ofrecer soluciones reales.
Peor aún, su propuesta económica de reducir el impuesto corporativo del 27% al 18% en una década es una bofetada a la clase media y trabajadora. Mientras las grandes empresas se benefician, Matthei ignora las necesidades urgentes en salud, educación y empleo. ¿Dónde están las propuestas para mejorar las escuelas o los hospitales? Su silencio es ensordecedor y evidencia una visión que favorece a las élites por sobre el pueblo. Esta desconexión la convierte en una candidata obsoleta, incapaz de responder a las demandas de un Chile que exige más que discursos duros y promesas vacías.
Divisiones y Estancamiento: La Derecha Merece Más
Matthei no solo arrastra un pasado cuestionable y una campaña superficial; también enfrenta divisiones internas en la derecha. Su nominación, vista por muchos como apresurada, ha generado rechazo entre sectores que cuestionan su liderazgo. Su alianza con el gobierno de Gabriel Boric en la reforma de pensiones ha alienado a su propia base, mientras su apoyo en encuestas, estancado en un 24,3% según Pulso Ciudadano, refleja una candidata que no logra inspirar ni unificar. Su estilo polarizante y su imagen de ” establishment” la alejan de los votantes desencantados que buscan un cambio genuino.
Johannes Kaiser: La Verdadera Opción de la Derecha
Frente al fiasco de Matthei, Johannes Kaiser se alza como la alternativa que la derecha chilena necesita. Su enfoque es claro, firme y, sobre todo, completo. En inmigración y crimen, Kaiser no se queda en palabras: propone una política de “tolerancia cero” con deportaciones inmediatas para inmigrantes ilegales que delincan, como afirmó en su X post del 5 de abril de 2025: “Chile primero: deportación inmediata para inmigrantes ilegales que delinquen”. Esta postura, más decidida que la de Matthei, responde directamente a las preocupaciones de seguridad de los chilenos.
En economía, Kaiser marca una diferencia radical. Mientras Matthei apuesta por las grandes corporaciones, él defiende una “economía social de mercado” que empodera a las pymes y emprendedores con incentivos fiscales. “No podemos seguir favoreciendo a las grandes corporaciones; es hora de empoderar a la clase media”, declaró en El Desconcierto. Esta visión no solo es más inclusiva, sino que conecta con la realidad de millones de chilenos que luchan por salir adelante.
Pero lo que realmente distingue a Kaiser es su compromiso con los temas sociales. A diferencia de Matthei, que evade estos asuntos, Kaiser propone aumentar el presupuesto educativo en un 20% y construir 10 nuevos centros de salud en regiones. Estas medidas concretas demuestran que su prioridad no es solo la seguridad, sino el bienestar integral de la ciudadanía. Con un 18% de apoyo en encuestas y un ascenso constante, Kaiser se posiciona como el “outsider” que la derecha necesita: un hombre del pueblo, alejado de las élites y con propuestas que resuenan con los votantes jóvenes y de clase media.
Conclusión: Matthei es el Pasado, Kaiser es el Futuro
Evelyn Matthei representa todo lo que la derecha chilena debe dejar atrás: un legado autoritario, una campaña vacía y un enfoque elitista que ignora las necesidades del pueblo. Su imagen de “mano dura” es solo una máscara para ocultar su falta de visión y su incapacidad para unificar a su sector. Johannes Kaiser, en cambio, ofrece autenticidad, coherencia y un proyecto que combina seguridad, economía inclusiva y avances sociales. Para los votantes de derecha que buscan un liderazgo renovado y efectivo, la elección es clara: Kaiser es la única opción real para las elecciones de 2025. Matthei debe ser rechazada, no solo por sus fallas, sino porque Chile merece algo mejor.