El gobierno de Claudia Sheinbaum arrancó con grandes promesas y un ambicioso “Plan México” que pretende posicionar al país entre las 10 principales economías del mundo, reducir la dependencia de importaciones asiáticas y generar millones de empleos. Sin embargo, a pocos meses de su gestión, la realidad económica pinta un panorama sombrío que desmiente el discurso triunfalista. Pérdida de empleos, inflación persistente, deuda insostenible, crecimiento anémico, violencia descontrolada y un déficit fiscal histórico son solo algunos de los males que aquejan a México en 2025. Este artículo desmenuza estas “malas noticias” y demuestra cómo el plan de Sheinbaum no solo es insuficiente, sino una cortina de humo para ocultar el fracaso heredado y perpetuado por la Cuarta Transformación.
Pérdida de Empleos: El Fracaso del Mercado Laboral
El mercado laboral mexicano, que Sheinbaum prometió fortalecer con la creación de 1.5 millones de empleos en sectores prioritarios, está en caída libre. Según datos del IMSS, en los primeros meses de 2025 se han perdido miles de empleos formales, con estimaciones que oscilan entre 15,000 y 276,937 plazas menos, dependiendo de las fuentes. Esta debacle contradice las expectativas del “Plan México”, que apuesta por 100 nuevos parques industriales para revitalizar la manufactura. La realidad es que la desaceleración económica y la incertidumbre generada por políticas internas y externas han frenado la inversión privada, principal motor del empleo. Mientras el gobierno presume tasas de desempleo históricamente bajas (2.7% en 2024), ignora que la informalidad sigue atrapando al 54% de la fuerza laboral, un lastre que el plan no aborda con medidas concretas más allá de discursos vacíos.
Inflación: El Azote Silencioso de las Familias
La inflación, que el Banco de México proyectaba controlar al 3% para 2025, se mantiene como una amenaza latente. En 2024 cerró en 4.5%, y las presiones de oferta, como el alza en precios de alimentos (huevo, pollo, pescado) y combustibles, sugieren que 2025 no será diferente. La Cuaresma de este año vio incrementos de hasta 18% en pescados y mariscos, según la ANPEC, golpeando el poder adquisitivo de las familias. El “Plan México” promete que el salario mínimo alcanzará para 2.5 canastas básicas en 2030, pero con una inflación que erosiona los ingresos reales y un consumo privado estancado (crecimiento nulo en enero-febrero de 2025, según INEGI), esta meta parece una quimera. La política monetaria restrictiva de Banxico, con tasas aún altas, no ha logrado domar los precios, y el gobierno carece de una estrategia efectiva para mitigar el impacto en los más vulnerables.
Deuda y Déficit Fiscal: Una Bomba de Tiempo
El endeudamiento y el déficit fiscal son 或许 el talón de Aquiles más evidente de la administración Sheinbaum. En 2024, la deuda pública alcanzó el 50% del PIB, y para 2025, analistas como BBVA advierten que podría llegar al 60% si no se reduce el déficit a un 2% del PIB, una meta que el gobierno no ha logrado ni planea cumplir a corto plazo. El déficit presupuestario heredado de López Obrador, el mayor en 36 años (cerca de 5% del PIB en 2024), sigue creciendo, con reportes de un aumento de 350,392 millones de pesos en deuda en solo dos meses de 2025. Sheinbaum prometió una “gestión prudente” en su “Plan México”, pero las señales apuntan a lo contrario: el apoyo a Pemex, con una deuda de 105,000 millones de dólares, y el gasto en programas sociales inflexibles drenan las finanzas públicas. Lejos de reducir el déficit, la administración opta por “tijeretazos” al gasto público (como en enero de 2025), una medida paliativa que no resuelve el problema estructural y compromete la inversión en infraestructura y servicios básicos.
Crecimiento Anémico: Adiós a las Promesas de Grandeza
El “Plan México” fija un crecimiento promedio del 3% anual hasta 2030, pero las proyecciones para 2025 son desoladoras. El Banco de México recortó su estimación a un magro 0.6%, mientras que el FMI y Citi prevén un 1.3% y 0.6%, respectivamente, muy por debajo del 2-3% que Hacienda aún defiende con optimismo injustificado. La desaceleración es evidente: el consumo privado cayó 0.4% en 2024, la inversión se frena por la falta de confianza, y las exportaciones enfrentan la amenaza de aranceles de Trump (25% a partir de marzo de 2025). Este escenario de “recesión de crecimiento”, como lo llama el INEGI, desmiente la narrativa de Sheinbaum de un México industrializado y próspero. Los 277,000 millones de dólares en inversiones prometidos suenan bien en el papel, pero sin un entorno económico estable, son poco más que una ilusión.
Violencia: El Obstáculo Ignorado
La violencia, aunque no mencionada explícitamente en el “Plan México” como un factor económico, es un elefante en la habitación. El crimen organizado sigue infiltrándose en industrias clave como la agricultura (Michoacán) y la minería (Sonora), ahuyentando inversiones y elevando costos operativos. Los empresarios, según reportes, ven en la inseguridad un freno al nearshoring, una de las apuestas centrales del plan. Mientras Sheinbaum enfoca su discurso en la cohesión nacional, la falta de una estrategia efectiva contra la violencia socava cualquier posibilidad de desarrollo sostenible. Sin seguridad, los 100 parques industriales prometidos podrían convertirse en zonas de riesgo en lugar de polos de bienestar.
Plan México: Un Sueño sin Fundamentos
El Plan México se vende como una “carta de navegación” para enfrentar la incertidumbre global, pero carece de sustento frente a las cifras y tendencias actuales. Promete reducir las importaciones asiáticas al 50% del consumo nacional para 2030, pero ignora que el déficit comercial con China (105,000 millones de dólares en 2023) requiere una reindustrialización masiva que el gobierno no puede financiar con un fisco en ruinas. Los 2,000 proyectos de inversión por 277,000 millones de dólares dependen de la confianza del sector privado, que se erosiona con cada nuevo dato negativo. La idea de posicionar a México como la décima economía mundial suena grandiosa, pero choca con la realidad de un país al borde de una recesión, con una contracción del PIB potencial del 2% si los aranceles de Trump se materializan.
Sheinbaum critica a organismos como la OCDE por sus pronósticos “pesimistas”, pero su negativa a aceptar la gravedad de la situación solo agrava la crisis. Su rechazo a una reforma fiscal progresiva, heredado de López Obrador, limita los ingresos necesarios para sanear las finanzas públicas, mientras el rescate de Pemex con recursos públicos perpetúa un modelo de pérdidas que el país no puede sostener. En lugar de un plan coherente, lo que vemos es una administración atrapada entre promesas populistas y una economía que se desmorona.
Un Gobierno en Negación
El gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta un 2025 que podría ser catastrófico para México. Las “malas noticias” no son meras estadísticas; son el reflejo de una gestión que prioriza la narrativa sobre la acción. La pérdida de empleos, la inflación persistente, la deuda desbocada, el crecimiento raquítico y la violencia descontrolada no se resuelven con discursos optimistas ni con un “Plan México” que parece más un ejercicio de propaganda que una solución viable. Si la administración no ajusta el rumbo, México no solo perderá la oportunidad de aprovechar el nearshoring y su relación con Estados Unidos, sino que podría hundirse en una crisis de la que tardará décadas en recuperarse. La Cuarta Transformación, lejos de transformar, está condenando al país a un futuro de estancamiento y desesperanza.